domingo, 6 de noviembre de 2016

Aficiones



Aficiones:

En cuanto a mis aficiones, igual que en cuanto a mi enfoque sobre como dirigir mi vida, nunca los he tenido muy claros. He ido sorteando fases a medida que se me iban presentando por el camino. De pequeño siempre me gustaron las artes marciales, pero como vivía en un pueblo donde no había ni gimnasios ni centros deportivos donde practicar, no puede acceder a ella hasta que cumplí los 18 años.

El único deporte que se practicaba sin problema, era el futbol, pero reconozco que nunca fui muy bueno, de hecho cuando se hacían equipos en el cole, me elegían de los últimos. En el colegio fue donde tuve mi primera actividad deportiva de competición. El atletismo se convirtió en mi deporte por designación obligatoria del profesor de aquel entonces. Mis pruebas eran, salto de altura y lanzamiento de jabalina. En competiciones nunca destaque, pero de todas formas ahí estaba. El equipo gano unos juegos escolares y viajamos a la Península, para mí era todo un éxito y una gran experiencia. Salir de mi isla, sin mis padres....impensable.

A los 17 me apunté en el primer gimnasio que abrieron en mi pueblo, era de pesas, así que eso fue lo que practiqué, al poco, inauguraron uno de taekwondo, y ahí estaba yo, de los primeros. Estuve unos cinco años, me gustaba mucho, pero mis miedos me bloqueaban y tampoco avance mucho, me quedé en marrón. Las competiciones me imponían bastante por lo que nunca entré en el equipo, así que me quedé rezagado. Cuando quitaron el centro, deje de practicarlo y ya perdió todo mi interés.

En la universidad, me inscribí en el equipo de rugbi, iluso de mi, en el primer partido me dieron un golpetazo tan grande que se me fue el interés tan rápido como vino. Casi a la vez, me compré una bici de carreras de segunda mano y con un amigo empecé a darle a los pedales, me gustó mucho, reconozco que tampoco era bueno, mi fondo dejaba mucho que desear, pero empecé a disfrutar de mis salidas, era una desconexión total, me olvidaba de todo, era yo,  la bici y la carretera. Me encantaba y de hecho todavía sigo saliendo cuando tengo tiempo y ganas.

A lo largo del tiempo, he intentado practicar deporte, con el fin de mantenerme fuerte y sano. Los que he practicado siempre han sido, correr, pesas y bici, pero siempre a muy bajo nivel. Desde hace unos 3 años, después de unos ataques de estrés y pánico, desencadenados por mi vida laboral y familiar, me tomé un poco más en serio lo de hacer deporte, y de hecho empecé a entrenar unos 4 o 5 días por semana. Corría unos 4 o 5 kilómetros por día, luego fui subiendo hasta llegar a 8 o 10. Como mi afición empezó a crecer, a los 6 meses me apunté en un centro de deportes de mi ciudad e inicié una práctica más estructurada. Me apunté a varias carreras populares y de las que disfruté más de lo que pensaba. Nunca tuve, ni tengo tiempos buenos, quizás estoy entre los malos buenos, pero el suficiente para apreciar este deporte y disfrutar con él. Con el tiempo me he dado cuenta que disfruto más entrenado que compitiendo, así que sólo me apunto a aquellas carreras a las que estoy convencido de disfrutar. En la actualidad complemento mis carreras con un poco de natación en el mar y bicicleta. Actividades de las que también disfruto bastante. Es increíble como engancha esto y la motivación que da, sin restar importancia a los ánimos de superación que te aportan.

Para terminar con este punto he de decir que también he practicado buceo y Shorinji Kempo, pero a nivel casi anecdótico. El buceo deje de practicarlo a raíz de una mala experiencia en el mar (pensé que me iba para el otro barrio) que hizo que dejara de disfrutar y el Shorinji lo abandone por que mi estado de ánimo en aquel entonces no era el apropiado para compartir con gente y prefería estar más bien sólo.







domingo, 30 de octubre de 2016

Presentación


Presentación

Me tomo estos escritos como un diario que todos pueden leer, espero que con el fin de que alguien lo pueda ver y piense, "este es como yo" Hace tiempo escribía un pequeño diario en donde sólo plasmaba mis sentimientos más íntimos, se lo dejé leer a una amiga y me comentó que ella se identificaba mucho con lo escrito, que porqué no permitía que lo leyera más gente. Pues eso es lo que pienso hacer, sin pretensiones de ningún tipo. Me cuesta mucho escribir, así que lo tomaré como un ejercicio de práctica y mejora.

Uno empieza presentándose con su nombre, pero como quiero que esto permanezca en el anonimato, me presentaré como B.D.H. que son mis iniciales y que me recuerdan a un anillo que mis padres me grabaron cuando celebré la primera comunión a mis 9 años.

Vivo en las maravillosas Islas Canarias y más concretamente en la isla de Gran Canaria. Parece un tópico lo de maravillosas o lo de paraíso y demás atributos que exaltan este archipiélago, pero realmente lo pienso, y no porque viva aquí, sino porque cuando salgo al exterior o veo la calidad de vida en otros países, ya sea por climatología o por circunstancias sociales, económicas o políticas, me doy cuenta de la suerte, si se puede llamar así, de vivir aquí.

Tengo 49 años, estoy casado por lo civil,  tengo una hija que actualmente tiene 13 años. En cuanto al trabajo, reconozco que no estoy muy contento con la labor que realizo, llevo 20 años en una empresa y soy el responsable de RR.HH. No quiero decir, que desprecie mi trabajo, al contrario, gracias a él puedo llevar la vida que llevo y me permite vivir con cierta holgura, no es que sea millonario, económicamente hablando, pero vivo con cierta comodidad. Ahora, si miro en lo profundo de mi ser, no creo que sea la actividad que me realice como persona.

En mi familia, soy el quinto hijo de los cinco que tuvieron mis padres. Mi padre falleció cuando yo tenía 14 años y mi madre lo hizo en el año 2006, por lo que en la actualidad soy huérfano.... La verdad que esto para mi, marcó mucho mi vida, principalmente la muerte de mi madre, a la cual estaba muy unido. Después de este hecho me invadió de una profunda soledad, a pesar de tener gente a mi alrededor a la que quiero.  Si es verdad que una madre es una madre y aunque no haga nada te aporta una sensación de seguridad, alguien al que poder recurrir cuando las cosas se ponen feas.

En relación a mis hermanos, puedo decir que no me siento muy unido a ellos. El primogénito se fue de mi casa cuando yo tenía 6 años y mi relación con él nunca fue muy de hermanos, de hecho yo no lo siento así. En cuanto a los otro tres, con los que compartí más tiempo, con el paso de los años he podido comprobar que nuestra unión era más bien circunstancial, sin lazos fuertes que nos mantuvieran unidos con el pasar de la vida. No digo que fuera culpa de nadie, sino de la vida misma. Posiblemente yo podría haber hecho más, y ellos quizás también,  pero personalmente, no siento ni ganas ni fuerza.