miércoles, 25 de diciembre de 2024

Ya tengo 57 (una de cal y otra de arena)

 Hola, estimado

Hoy es 25 de diciembre del 2024 y estaba muy jodido. Ya se que sólo te escribo en esos momentos, pero gracias a ti me puedo desahogar un poco. La verdad es que tampoco tengo con quien. Me he quedado solo como la una. Zora y yo, ya no nos hablamos, mil motivos, quizás toda una vida, pero así están las cosas. con Oscar tampoco, en el fondo ya no me hablo con nadie que tuviera importancia en mi vida. 

Mi sobrina Tania acaba de tener su primer bebe, y creo que por su edad, el único. Me llevé una sorpresa con ella. Dio a luz el dia 18, una semana antes envió un mensaje diciendo que desconectaba el móvil por prescripción médica. Con decir que quería descansar tenia de sobra, imagino que fue un mensaje enviado a toda la familia y quizás para otros, pero es que yo, tonto de mi, siempre pensé que mi relación con ella era diferente, para mi era como una hija, como una hermana. En cierta medida, como muchas veces en mi vida, me sentía un poco su protector. 

El marido me dijo que si quería ir a ver el bebe. Claro que quería, lo estaba deseando, aunque viendo como Tania se había comportado últimamente, ya daba por sentado que lo vería en casa, cuándo ella avisara. Fui a la hora acordada y estando allí me dijo que conmigo habían hecho una excepción, pq así lo quería su marido. En ese instante se me clavó una flecha en mi corazón y pensé, con su hermana, su padre y su madre tb hizo una excepción o con ellos era otra cosa. Yo pensaba que yo tb era otra cosa, joder, me volví a equivocar. No es su culpa, ella es como es, el error es siempre de uno de como se toma y piensa las cosas. Yo dejé que la flecha se clavara. Me sentí fatal, era una de las pocas personas en la que confiaba y me volví a sentir solo. Entre el ojo, la migraña y esto me vi como una autentica basura. Había hecho un acto de caridad, un favor. Pero esto que es? Me sentí diferente y no lo era, eso fue lo que pasó. No supe ver.

Pero a pesar de todo, de ese llanto silencioso, al despertar hoy, me encuentro dos regalitos en el árbol, menuda sorpresa. Papa Noel, vino de madrugada y me dejo dos paquetitos inesperados. Mi hija tuvo la molestia de venir hasta aquí para dejarme esa sorpresa. Me llené de amor, menudo regalo me dejó la vida, ahora si que estoy llorando. Es lo mejor que hay en mi vida, por no decir lo único. O por lo menos, lo único que veo. Sólo quiero dar las gracias a quien hizo que viniera. Es verdad que yo a esto no le veo mucho sentido, no entiendo la gran mayoría de las cosas, pero hay algo o alguien que si lo ve y me manda a esta niña tan linda para que no me de por vencido. Haré lo posible, pero te juro que hay veces que no me quedan fuerzas, me siento derrotado, abatido, vencido.

martes, 9 de noviembre de 2021

Con 54 años

 Con 54 años.

Hace tiempo que no escribo y no sé por qué, me vino a la cabeza contar los últimos acontecimientos acaecidos en mi vida, que no son pocos. Así que vamos a ello.

Desde pequeño, he sufrido de dolores de cabeza, jaquecas o migrañas, como quieran llamarlo, pero fue a finales del 2017 cuanto estas se incrementaron tanto en intensidad, como en cantidad y duración. De hecho, me costaba mantener mi horario de trabajo con normalidad, pues las crisis venían sin un horario determinado, por lo que las faltas al trabajo aumentaron de tal forma que la Seguridad Social me concedió una incapacidad permanente total, es decir que cobraba el 55% de mi base reguladora. Como dicha cantidad era insuficiente, hablé con mi abogado y me aconsejó demandar e ir a por la parmente absoluta, donde te pagan el 100%, así que fuimos a por ella. El juicio se inclinó a mi favor, por lo que desde enero de 2021 disfruto del salario completo, pero con la posibilidad de revisión a los dos años. Ingenuamente pensé que una vez desaparecieran de mi vida los factores de estrés, las migrañas disminuirían, pero no ha sido así, a pesar de aplicarme más de 20 tratamientos diferentes. El neurólogo ya me dice que los cartuchos se han terminado y que no sabe qué hacer. Imagínate cuando te dicen esto. Es como si te condenaran de por vida. Vivir siempre así, impensable e inviable. Me dicen que tengo que aceptar esta situación, pero me niego en rotundo. ¿Cómo se puede mantener una vida donde el dolor es casi constante? 

En cuanto a los factores de estrés, que ya comenté y que han pasado durante todo este tiempo, se reducen principalmente a tres. El primero, se produce en el verano del 2018, donde por motivos simplemente sentimentales, y sin la intervención de terceras personas, decidí separarme de la mujer con la que había pasado casi toda mi vida. Fue una de las experiencias más duras de mi vida, pq no me dio tregua, siempre pensó que otra mujer me animaba a tomar la comentada decisión. No quiso irse de casa y por tanto convivimos hasta que terminó el encierro de la Pandemia del Covid 19, en mayo del 2020 y que se inició en España en marzo de ese año. Casi dos años separados, pero viviendo bajo el mismo techo, un infierno. Quizás el encierro nos obligó a comunicarnos un poco más. Puede que el trato cordial que llevamos ahora se lo debamos a eso, y al mutuo acuerdo de hacer que nuestra hija sufriera lo menos posible. 

Otro factor que me afectaba en exceso era el trabajo, el no ir a trabajar era algo que nunca me había planteado, incluso cuando tenía fuertes dolores, me encerraba en mi despacho apagaba la luz y ponía el cartel de "Estoy Reunido" pero nunca me fui. Todos los compañeros pasaban por mi oficina, y siempre para contar penas, era como el psicólogo de la empresa. Pero con un gran inconveniente, los empleados pensaban que mi interés era defender a la empresa y la dirección opinaba que era todo lo contrario, por lo que me veía entre dos corrientes que me iban desgastando. Se me pedían o había intenciones imposibles de realizar, pues mi conciencia tenía que mantenerla firme y a salvo de posibles quiebras. Ceder hubiese sido mucho peor. 

A pesar de estar de baja médica, el 80% del trabajo seguía realizándolo desde casa, pero en horarios en los que el dolor no me afectaba, ya podía ser a las 8:00 de la mañana como a las 3:00 de la madrugada. Pero cuando la S.S me concedió la Total, tuve que abandonar toda actividad laboral. De cualquier forma, es hoy, cuatro años después, y me siguen llamando para preguntarme dudas, que por supuesto, siempre que está en mi mano ayudo a resolver. 

Por último, y bastante importante, fue que de la noche a la mañana y sin esperarlo, a mi hermano mayor le dio un infarto en abril del 2019 y falleció. Etapa bastante dura, para toda la familia. 

Así que al final en mi cabeza había un coctel a punto de estallar. Dicen que los tres factores más importantes en la vida de una persona son el sentimental, laboral y la salud. En mi caso todos estaban colgando de un hilo a punto de romperse. Muchas veces estoy convencido que pensar en mi hija me ha salvado de hacer alguna tontearía, ya que esta señorita está constantemente en mi cabeza, es mi motor, mi ilusión y lo único que le da sentido a este enorme caos. 

Este pasado viernes se ha sacado el carné de conducir y pedazo alegría nos llevamos, que divertido, íbamos los dos en el coche cuando nos dieron la noticia y aquello se volvió una fiesta, donde no faltaron llantos por su parte y gritos de alegría por el mío. 

9/11/2021

miércoles, 14 de junio de 2017

Ansiedad

Es curioso, uno comparte con una mujer estupenda, a la quiere desde hace 27 años, tengo una niña de 14, estupenda y maravillosa, tengo buenas amistades, a las que quiero, y con las que paso buenos ratos, es verdad que no son amistades profundas, pero a veces no sé si ese tipo existe. Práctico deporte y llevo una vida sana, no bebo, no fumo, por consciencia soy vegetariano, creo en la existencia del más allá y en el más acá, mi trabajo es como una garrapata pegada en los coj…, pero reconozco que también tiene cosas buenas. En definitiva, todo un grupo de circunstancias que como cualquier ser humano debería hacer que se sintiese prácticamente completo. No entiendo, entonces, el porqué de este desasosiego, esta ansiedad, esta infelicidad que me invade. Me levanto con el corazón en un puño, con el estómago tenso, cargado de nervios, y me acuesto de la misma forma que me levanto. Tengo ataques de ansiedad cada dos por tres. No tengo relaciones con mi mujer, creo que a veces piensa que soy del otro barrio o que tengo otra mujer y no la culpo, probablemente yo pensaría igual. Estoy cansado, muy cansado, no quiero estar así, los míos no se lo merecen, se merecen una persona feliz, que les inspire confianza y ganas de vivir. ¡¡¡Qué coño está pasando, no quiero esto!!! Que alguien se lo lleve y lo hunda en lo más profundo de lo profundo, en lo hondo de lo más hondo….

domingo, 6 de noviembre de 2016

Aficiones



Aficiones:

En cuanto a mis aficiones, igual que en cuanto a mi enfoque sobre como dirigir mi vida, nunca los he tenido muy claros. He ido sorteando fases a medida que se me iban presentando por el camino. De pequeño siempre me gustaron las artes marciales, pero como vivía en un pueblo donde no había ni gimnasios ni centros deportivos donde practicar, no puede acceder a ella hasta que cumplí los 18 años.

El único deporte que se practicaba sin problema, era el futbol, pero reconozco que nunca fui muy bueno, de hecho cuando se hacían equipos en el cole, me elegían de los últimos. En el colegio fue donde tuve mi primera actividad deportiva de competición. El atletismo se convirtió en mi deporte por designación obligatoria del profesor de aquel entonces. Mis pruebas eran, salto de altura y lanzamiento de jabalina. En competiciones nunca destaque, pero de todas formas ahí estaba. El equipo gano unos juegos escolares y viajamos a la Península, para mí era todo un éxito y una gran experiencia. Salir de mi isla, sin mis padres....impensable.

A los 17 me apunté en el primer gimnasio que abrieron en mi pueblo, era de pesas, así que eso fue lo que practiqué, al poco, inauguraron uno de taekwondo, y ahí estaba yo, de los primeros. Estuve unos cinco años, me gustaba mucho, pero mis miedos me bloqueaban y tampoco avance mucho, me quedé en marrón. Las competiciones me imponían bastante por lo que nunca entré en el equipo, así que me quedé rezagado. Cuando quitaron el centro, deje de practicarlo y ya perdió todo mi interés.

En la universidad, me inscribí en el equipo de rugbi, iluso de mi, en el primer partido me dieron un golpetazo tan grande que se me fue el interés tan rápido como vino. Casi a la vez, me compré una bici de carreras de segunda mano y con un amigo empecé a darle a los pedales, me gustó mucho, reconozco que tampoco era bueno, mi fondo dejaba mucho que desear, pero empecé a disfrutar de mis salidas, era una desconexión total, me olvidaba de todo, era yo,  la bici y la carretera. Me encantaba y de hecho todavía sigo saliendo cuando tengo tiempo y ganas.

A lo largo del tiempo, he intentado practicar deporte, con el fin de mantenerme fuerte y sano. Los que he practicado siempre han sido, correr, pesas y bici, pero siempre a muy bajo nivel. Desde hace unos 3 años, después de unos ataques de estrés y pánico, desencadenados por mi vida laboral y familiar, me tomé un poco más en serio lo de hacer deporte, y de hecho empecé a entrenar unos 4 o 5 días por semana. Corría unos 4 o 5 kilómetros por día, luego fui subiendo hasta llegar a 8 o 10. Como mi afición empezó a crecer, a los 6 meses me apunté en un centro de deportes de mi ciudad e inicié una práctica más estructurada. Me apunté a varias carreras populares y de las que disfruté más de lo que pensaba. Nunca tuve, ni tengo tiempos buenos, quizás estoy entre los malos buenos, pero el suficiente para apreciar este deporte y disfrutar con él. Con el tiempo me he dado cuenta que disfruto más entrenado que compitiendo, así que sólo me apunto a aquellas carreras a las que estoy convencido de disfrutar. En la actualidad complemento mis carreras con un poco de natación en el mar y bicicleta. Actividades de las que también disfruto bastante. Es increíble como engancha esto y la motivación que da, sin restar importancia a los ánimos de superación que te aportan.

Para terminar con este punto he de decir que también he practicado buceo y Shorinji Kempo, pero a nivel casi anecdótico. El buceo deje de practicarlo a raíz de una mala experiencia en el mar (pensé que me iba para el otro barrio) que hizo que dejara de disfrutar y el Shorinji lo abandone por que mi estado de ánimo en aquel entonces no era el apropiado para compartir con gente y prefería estar más bien sólo.







domingo, 30 de octubre de 2016

Presentación


Presentación

Me tomo estos escritos como un diario que todos pueden leer, espero que con el fin de que alguien lo pueda ver y piense, "este es como yo" Hace tiempo escribía un pequeño diario en donde sólo plasmaba mis sentimientos más íntimos, se lo dejé leer a una amiga y me comentó que ella se identificaba mucho con lo escrito, que porqué no permitía que lo leyera más gente. Pues eso es lo que pienso hacer, sin pretensiones de ningún tipo. Me cuesta mucho escribir, así que lo tomaré como un ejercicio de práctica y mejora.

Uno empieza presentándose con su nombre, pero como quiero que esto permanezca en el anonimato, me presentaré como B.D.H. que son mis iniciales y que me recuerdan a un anillo que mis padres me grabaron cuando celebré la primera comunión a mis 9 años.

Vivo en las maravillosas Islas Canarias y más concretamente en la isla de Gran Canaria. Parece un tópico lo de maravillosas o lo de paraíso y demás atributos que exaltan este archipiélago, pero realmente lo pienso, y no porque viva aquí, sino porque cuando salgo al exterior o veo la calidad de vida en otros países, ya sea por climatología o por circunstancias sociales, económicas o políticas, me doy cuenta de la suerte, si se puede llamar así, de vivir aquí.

Tengo 49 años, estoy casado por lo civil,  tengo una hija que actualmente tiene 13 años. En cuanto al trabajo, reconozco que no estoy muy contento con la labor que realizo, llevo 20 años en una empresa y soy el responsable de RR.HH. No quiero decir, que desprecie mi trabajo, al contrario, gracias a él puedo llevar la vida que llevo y me permite vivir con cierta holgura, no es que sea millonario, económicamente hablando, pero vivo con cierta comodidad. Ahora, si miro en lo profundo de mi ser, no creo que sea la actividad que me realice como persona.

En mi familia, soy el quinto hijo de los cinco que tuvieron mis padres. Mi padre falleció cuando yo tenía 14 años y mi madre lo hizo en el año 2006, por lo que en la actualidad soy huérfano.... La verdad que esto para mi, marcó mucho mi vida, principalmente la muerte de mi madre, a la cual estaba muy unido. Después de este hecho me invadió de una profunda soledad, a pesar de tener gente a mi alrededor a la que quiero.  Si es verdad que una madre es una madre y aunque no haga nada te aporta una sensación de seguridad, alguien al que poder recurrir cuando las cosas se ponen feas.

En relación a mis hermanos, puedo decir que no me siento muy unido a ellos. El primogénito se fue de mi casa cuando yo tenía 6 años y mi relación con él nunca fue muy de hermanos, de hecho yo no lo siento así. En cuanto a los otro tres, con los que compartí más tiempo, con el paso de los años he podido comprobar que nuestra unión era más bien circunstancial, sin lazos fuertes que nos mantuvieran unidos con el pasar de la vida. No digo que fuera culpa de nadie, sino de la vida misma. Posiblemente yo podría haber hecho más, y ellos quizás también,  pero personalmente, no siento ni ganas ni fuerza.